Hay mucha gente que dice que los socialistas gestionan muy mal la economía. Los que defienden esto ponen muchos ejemplos, desde la Unión Soviética, hasta los útilimos 7 años de gobierno del PP en España, en los que ha subido los impuestos más de lo que pedían los comunistas de IU, ha aumentando el gasto público hasta niveles que el PSOE nunca se atrevió, ha llevado la deuda pública hasta niveles de quiebra, etc (por cierto, el PP ha sido estricto en la ortodoxia socialista también en la propaganda, pues a la vez que arruinaba a los trabajadores y les hacía perder gran cantidad de derechos, convertía en uno de los pilares de su propaganda decir que estaba mejorando la vida de los trabajadores, todo un clásico dentro de la propaganda socialista). Básicamente, los que dicen que los socialistas gestionan mal la economía dicen que todos estos gobiernos socialistas bajan la producción, arruinan a la población, etc. Y se equivocan. Los socialistas gestionan muy bien la economía.

Pero es que para entender si los socialistas gestionan bien o mal la economía, hay que entender cuál es el objetivo de la gestión socialista de la economía. Y eso es lo que, gracias a los periodistas al servicio de los socialistas, a día de hoy mucha gente sigue sin entender.

El objetivo de los socialistas, desde los de la URSS hasta los del PP, es trasferir el dinero y los bienes de los ciudadanos, a las élites gobernantes (los políticos, y sus “empresarios” y periodistas). Y eso es algo que la gestión socialista de la economía hace perfectamente, desde sus inicios hasta ahora. Nos podrá parecer mal moralmente, pero ese es otro tema. Desde el punto de vista de la gestión, la gestión económica de los socialistas funciona perfectamente para los fines para los que ha sido diseñada.

Y esta no es una cuestión lingüística o dialéctica. Es fundamental entenderlo, porque no entenderlo significa no entender cómo funciona la economía, y para que la economía funcione es imprescindible que los ciudadanos entiendan cómo funciona, como dice este libro imprescindible:

Se podrá objetar que si los socialistas gestionasen bien, no arruinarían la economía, pues cuánto más gane la gente, más les podrán robar. Pero es que no es posible optimizarse para varios fines. Por ejemplo, un jugador de la selección española de fútbol nunca está, a la vez, en la selección española de baloncesto. Igualmente, un sistema económico diseñado para expoliar a los ciudadanos no puede, a la vez, ser muy eficiente para conseguir que los ciudadanos produzcan riquezas. No obstante lo cual, lo van mejorando en este sentido.

Por ejemplo, los primeros socialistas expropiaron grandes cantidades de tierras a los ciudadanos. Pero, tras expropiarlas, se dieron cuenta de que no les servían de nada: no les sabían sacar provecho, así que tenían mucha tierra que no les proporcionaba mucha riqueza (aunque sí servía para mantener pobre a la población, con todo lo que eso conlleva de indefensión, dependencia de los gobernantes, etc). Así que los socialistas que ahora parasitan los países capitalistas han mejorado eso. Ahora los socialistas permiten que la gente conserve la propiedad de la tierra, pero no les permiten usarla para lo que ellos quieren y, además, les cobran impuestos para permitirles seguir teniendo esas tierras que no sirven para nada. Con lo que todas esas tierras propiedad de ciudadanos, a quien rinden económicamente es a los gobernantes. Y cuándo quieren expropiar tierras, lo hacen también de una forma más refinada que antes. A alguien a quien no le permiten construir en sus terrenos, y le hacen pagar por mantener esos terrenos en su propiedad, tras décadas en esa ruinosa situación, le envían a un “empresario” socio del político que decide qué uso dar a los terrenos, y le ofrece una cantidad ridícula por ellos, pero que es aceptada porque esa propiedad se ha convertido para él en una carga, y esa cantidad ridícula de dinero la ve como una liberación. Luego, el político que decide los usos recalifica ese terreno, con lo que su valor aumenta enormemente, y se reparte los beneficios con el “empresario” que ha enviado a comprarlos.

Otro ejemplo lo vemos con las empresas. También expropiaron muchas al principio del socialismo, lo que hizo ricos a muchos socialistas. Pero en muchos casos no las supieron gestionar, con lo que se acabaron cerrando las empresas, agotándose vías de enriquecimiento para los socialistas. ¿Qué hacen ahora los socialistas? Permiten que las empresas sean propiedad de sus dueños, que son los que las saben gestionar. Les permiten incluso ganar dinero con ellas. Pero son los socialistas los que más dinero ganan con las empresas privadas: las empresas que cotizan en Bolsa pagan en impuestos (de todo tipo y en muchos sitios) entre 3 y 5 veces lo que ganan como “beneficios”, y las que no cotizan, más o menos igual. Es decir, es un sistema perfecto para los socialistas: ni trabajan en las empresas, ni las gestionan, sólo se llevan el dinero que ganan… ¿no es brillante? Repugnante, por supuesto, pero brillante si se entiendo cuál es el objetivo de su gestión económica.

¿Y por qué es tan importante entender esto? Porque esto significa que el sistema económico en que vivimos no puede crear riqueza para los ciudadanos, pues no está diseñado para ello. Esto significa que si los ciudadanos queremos crear riqueza para nosotros, tenemos que cambiar el sistema económico en el que vivimos. No sirve con cambiar a los políticos en el poder, hay que cambiar el sistema. Porque este sistema está creado para transferir la riqueza de los ciudadanos a la casta dirigente, y por muy mal que lo haga el gobernante, siempre hará eso. Es decir, un gobernante muy ineficiente, pasará poco dinero de los ciudadanos a los dirigentes, pero siempre será eso lo que haga un gobernante que mantenga este sistema: pasar riquezas de los ciudadanos honrados a la casta dirigente. Y un gobierno eficiente, como el del PP que acabamos de sufrir, será muy eficiente transfiriendo los bienes de los ciudadanos a los dirigentes, como hemos padecido en España durante los últimos 7 años.

Por tanto, hay que hacer cosas como acabar con el sistema de pensiones de reparto, que consiste en que los ahorros de toda una vida de un trabajador se los queda el Estado, y a cambio le da una limosna, pero sólo si lo cree oportuno (por ejemplo, un mileurista en 15 años da al Estado unos 90.000 euros, pero si un mileurista trabaja 15 años menos 1 día, el Estado no le da nada a cambio, y el mileurista se tiene que aguntar… a no ser que decida no aguantarse y luchar contra esa injusticia). Y hay que liberalizar el suelo, pues el actual intervencionismo supone que la propiedad real del suelo no la tiene su dueño, sino los políticos que deciden qué uso se le puede dar al suelo. Y hay que eliminar decenas de miles de cargos políticos en España, porque el único objetivo de la existencia de las autonomías, miles de ayunamientos, las diputaciones y el Senado, es la transferencia del dinero de los ciudadanos a esos políticos y sus enchufados y socios.  Y hay que acabar con todas (TODAS) las ayudas y subvenciones, que son formas directas de transferencia de dinero de los ciudadanos a las élites. Y hay que investigar la procedencia del dinero que está en los paraísos fiscales, porque aunque muchos periodistas considerados “liberales” nos hayan intentado convencer de que son un refugio para quien huye de los infiernos fiscales, lo más probable es que no se nutran del IVA que no cobran los fontaneros cuando arreglan un grifo por 100 euros, sino que en ellos estén las ingentes cantidades de dinero que durante décadas algunos políticos han transferido de sus legítimos propietarios, ciudadanos honrados, a sí mismos, y que deben ser devueltas íntegras.

¿Es posible cambiar todas estas cosas¿ Por supuesto. Si nos fijamos, el actual sistema de expolio sistemático a los ciudadanos no lleva mucho más de un siglo funcionando, y en muchos sitios ya se ha derrumbado, en otros empieza a derrumbarse, y muchos políticos expoliadores y socios suyos están en la cárcel, o han pasado por ella. Por tanto, ni es un sistema “de toda la vida”, ni los que lo mantienen son “intocables”. Pero para cambiar este sistema es esencial algo: que los ciudadanos entiendan cómo funciona, y que se puede cambiar. Así que ahora que sabes cómo funciona, envía el enlace de este post a tus amigos… y mucho antes de lo que piensas, verás como el dinero de los paraísos fiscales empieza a ser devuelto a sus legítimos dueños.

jlh

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